Friday, May 9, 2008

ZAMORA: ROMÁNICO CIVIL

Zamora es una de las ciudades de España con mayor número de obras románicas. Además de su veintena de iglesias y de su catedral quedan en la ciudad un número considerable de construcciones civiles y militares de todo tipo.

Entre las construcciones militares destaca la muralla, conservada solo parcialmente. En ella se levantan tres puertas de época románica: el Portillo de la Traición, la Puerta de Doña Urraca y la Puerta del Obispo. Sobre esta última, una placa de la época recuerda la conquista de Mérida a los musulmanes con la ayuda de los zamoranos.

Puerta del Obispo. Lápida conmemorativa de la toma de Mérida

Las obras civiles más imponentes son, por supuesto, los puentes. El Puente Nuevo, aunque muy reconstruido (por ejemplo, los vanos entre los ojos deben de ser del siglo XVI), sigue presentando un aspecto similar al que tenía cuando se construyó y es uno de los elementos, junto con la catedral, que más destacan en el paisaje urbano.

Puente Nuevo

Del Puente Viejo, del que no quedan sino escasos restos, se suele decir que es romano. Pero en realidad los restos que se ven, según dicen los estudiosos, son también de una construcción románica algo anterior a la otra, reconstrucción de la obra romana.

Restos del Puente Viejo

Más curiosas que los anteriores, aunque peor conservadas, son las viviendas de época románica, o lo que queda de ellas. La más importante es el llamado palacio de Arias Gonzalo, adosado a la muralla, del que quedan la mayor parte de los muros exteriores. Posee una portada sencilla y varias ventanas coronadas por arquillos geminados.

Palacio de Arias Gonzalo

Pero hay otras menos conocidas. En las puertas de algunas casas se pueden reconocer ménsulas claramente románicas, vestigio del pasado del edificio. La más interesante de estas viviendas es la situada en la Rúa de los Francos, de cuya fachada toda la planta baja es románica; el resto, si no lo es, se parece bastante, con su entramado de madera relleno de ladrillo, al aspecto que debió de tener en su día. Posee tres puertas que se apoyan sobre ménsulas de diseños variados.

Rúa de los Francos, 2. Ménsula

Finalmente se deben mencionar en Zamora las aceñas o molinos de agua. Las que se conservan actualmente no son, desde luego, románicas, pero sí herederas de otras de esta época. Las más completas son las de Cabañales, en la margen izquierda del río, y, sobre todo, las de Olivares, en la margen derecha, cerca de la iglesia románica de San Claudio de Olivares.

Aceñas de Olivares

LA PASIÓN DE CRISTO: DOS MIRADAS

En el artículo de hoy recojo dos tímpanos en los que se representa el tema, poco habitual para este emplazamiento, de la pasión de Cristo, lo que se hace desde dos enfoques completamente distintos.

En el primero de ellos, el de la localidad menesa de El Vigo, prima la narración, de la que se representan dos escenas: en el centro, Jesús con la cruz a cuestas flanqueado por soldados y espectadores; en la rosca del arco, las tres Marías ante el sepulcro vacío, con los guardias dormidos flanqueando la tumba y el ángel en un extremo. Si bien la calidad de la talla no es excepcional, la originalidad del tema y de la composición así como el buen estado de la pieza (que conserva parte de la policromía) lo convierten en una creación única.

El Vigo. Tímpano
Es más normal, aunque tampoco muy abundante, otro tipo de representación en el que prima el mensaje. Cristo aparece resucitado, triunfante, flanqueado por ángeles que portan los instrumentos de la Pasión. Es el caso del tímpano de la colegiata de San Miguel de Aguilar de Campoo (Palencia), en el que dos ángeles a la derecha del personaje central portan la cruz, en tanto que otros dos a su izquierda sostienen la lanza del soldado y los clavos; no aparece la corona de espinas. Esta pieza es de mayor calidad artística pero se encuentra, en cambio, en peor estado de conservación.

Aguilar de Campoo. Colegiata de San Miguel. Tímpano
Estas dos piezas tienen poco que ver en cuanto a calidad, estilo, situación geográfica… En todo caso, comparten el que las dos están reutilizadas: la de El Vigo, como tímpano de una iglesia que poco tiene de románica (o, en realidad, de ningún estilo); la de Aguilar, incrustada a gran altura en la torre renacentista de la Colegiata.

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LOS PALACIOS REALES DE BURGOS

Cuando se habla de palacios reales románicos se suele pensar en obras como el palacio de los reyes de Navarra en Estella, el palacio de los reyes de Aragón en Huesca o el palacio real del monasterio de Carracedo. Asimismo son visibles restos del palacio imperial de Alfonso VII en la ciudad de León. En la ciudad de Burgos, capital en esta época de Castilla, debió de haber necesariamente palacio real, del que aparentemente no queda nada. En realidad, no hubo un solo palacio románico, sino dos; y todavía son visibles sus posibles restos disimulados en construcciones posteriores; si incluimos el primer siglo del gótico, en Burgos hubo un total de tres palacios reales antes del siglo XIV.

El rey Alfonso VI de Castilla es el promotor de la primera catedral de Burgos, la románica, a cuyo lado había levantado un palacio, que dona en este momento al episcopado y que parece ser que cumplió desde este momento funciones mixtas de palacio episcopal y real. Cuando Fernando III el Santo emprende la construcción de la catedral gótica que vemos en la actualidad dona para ello los terrenos ocupados por el antiguo palacio real, que resulta, así pues, destruido; sin embargo, quedan algunos restos que se incorporan posteriormente al Palacio Arzobispal. Con la demolición de este a principios del siglo XX quedan expuestos estos restos románicos, que actualmente se encuentran en el lado norte de la Plaza del Rey san Fernando, adosados a la catedral y disimulados por la restauración de Vicente Lampérez posterior a esta demolición.

La parte principal es una estancia cubierta por bóveda de cañón levemente apuntada con arcos fajones, de considerable longitud y con aspecto de cripta, que se utiliza actualmente como taquilla y tienda de la catedral. Sobre ella se encuentran dos arcos apoyados en columnas dobles que aparentan haber pertenecido a un claustro o a un pórtico. El carácter tardío de los elementos es lo que hace más dudosa su pertenencia a la construcción de Alfonso VI, por lo menos a la original; es posible que pertenezcan a una reforma o al primer palacio arzobispal.

Posible palacio de Alfonso VI. Cripta

Posible palacio de Alfonso VI. Arcos
Cuando Alfonso VIII contrae matrimonio con Leonor de Plantagenêt a finales del siglo XII, parece ser que esta no se encuentra a gusto en el palacio urbano (seguramente el de Alfonso VI), con lo que se decide la construcción de uno más confortable a las afueras de la ciudad. La vida de este palacio sería corta, ya que unos años más tarde es convertido por los reyes en el Real Monasterio de las Huelgas. Si bien las monjas se alojan en un principio en las antiguas dependencias palatinas, enseguida se emprende la construcción de un gran monasterio de estilo gótico incipiente, por lo que este palacio también es destruido.

Parece ser que algunos elementos de la obra sobrevivieron; así, es posible que la capilla de la Asunción, de estilo almohade-románico, perteneciera a él. Junto al Pórtico de los Caballeros se encuentran unas arcadas con aspecto de pertenecer a un pórtico románico y que algunos identifican también como parte de este palacio.

Monasterio de Las Huelgas. Pórtico, posiblemente del palacio de Alfonso VIII

Finalmente, en época gótica (mediados del siglo XIII) se levanta un tercer palacio en el castillo de Burgos, conocido como de Alfonso X. A pesar de la destrucción del castillo en la Guerra de la Independencia, las fotografías antiguas indican que a mediados del siglo XIX todavía eran bastante visibles los restos de la construcción, que poseía una fachada con dos cuerpos de grandes arcos apuntados. Sin embargo (gracias seguramente a que las ruinas, como muchas otras, eran una inmejorable “cantera de piedra labrada”) hoy en día solo quedan de él los cimientos.

Castillo de Burgos. Restos del Palacio de Alfonso X

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LAS TORRES DE VALDIVIELSO

En la provincia de Burgos es bastante común que los templos románicos rurales tengan una torre sobre el crucero, que suele estar abovedado en estos casos con cúpula sobre trompas o, al final del Románico, con bóveda de arista.
Hay muchos casos en que la torre es posterior a la época románica: San Quirce, Tabliega, Moradillo de Sedano, Soto de Bureba… A veces, la iglesia ya estaba preparada para la construcción de una torre, que en algunos casos había sido iniciada pero no completada. Otras veces es necesaria una modificación del abovedamiento para que pueda soportar la estructura.
Por supuesto, los casos más interesantes son aquellos en que la torre es contemporánea a la iglesia. Es lo que sucede en iglesias como la de Monasterio de Rodilla, la de Valdazo (con dudas) y las tres iglesias de Valdenoceda, El Almiñé y San Pedro de Tejada, en el Valle de Valdivielso. Las tres, y sobre todo las dos últimas, son las más bellas de la provincia.
La iglesia de Valdenoceda conserva la nave de tres tramos, el último de los cuales se cubre con cúpula y soporta una torre sencilla de planta rectangular con dos ventanas en cada lado. En el husillo de acceso están incrustados dos relieves de evangelistas.

Valdenoceda. Torre

Valdenoceda. Relieves del husillo

Mucho más interesante es la torre de El Almiñé, quizá la más espectacular de las tres; aunque casi carente de escultura, la estilización debida a la abundancia de columnillas adosadas lo compensa con creces. Es de planta cuadrada y se levanta sobre una cúpula de buena arquitectura.

El Almiñé. Torre

El Almiñé. Torre. Interior

Es San Pedro de Tejada el único de los tres templos conservado completamente y uno de los más armónicos de toda la provincia. La torre no lo es menos. Se parece a la anterior en forma y situación; es de estructura más sencilla, pero tal vez más esbelta . En cambio, la escultura de los canecillos y de los capiteles es muy variada aunque la calidad no sea particularmente destacable. En uno de los capiteles de los ajimeces se representan gallos afrontados, lo que no he visto en otro lugar.

San Pedro de Tejada. Torre

San Pedro de Tejada. Torre. Interior

San Pedro de Tejada. Torre. Cornisa

Nota: En el mensaje de hoy todas las imágenes son cortesía de Carlos Javier Calderón salvo las dos últimas.

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PORTADAS CON MEDALLONES

En la provincia de Burgos hay tres iglesias cuyas portadas se caracterizan porque la arquivolta interior está decorada con medallones circulares en los que se inscriben decoraciones diversas, sobre todo de animales fantásticos, que recuerdan en muchos casos a las ilustraciones de los códices. Se trata de las de Miñón de Santibáñez, Soto de Bureba y Almendres. Puesto que no tengo la suerte de conocer la última (todavía), me voy a centrar en las otras dos.
La portada de Miñón de Santibáñez es, junto con el modesto ábside, lo único que se conserva del templo románico. Las jambas están muy mal conservadas, no así las arquivoltas. Dos de las cuatro están decoradas. La tercera desde el interior lo está con unas figuras humanas desproporcionadas pero de talla cuidada y original aspecto, la mayoría de las cuales tocan un variado repertorio de instrumentos.

Miñón de Santibáñez. Portada

Pero lo que interesa en este artículo es la arquivolta interior, en la que está representada, en doce medallones de relieve plano pero no carente de detalles, una serie de animales reales y fantásticos. Tradicionalmente se ha querido ver aquí una representación del Zodíaco, pero aunque la identificación de algunos signos (Sagitario) es fácil, la mayoría no encajan con este tema.

Miñón de Santibáñez. Medallones

Miñón de Santibáñez. Medallones

El tercero por la derecha es el supuesto “Sagitario”

Esta portada se nos presenta actualmente como de arco apuntado, pero no parece que fuera esta su disposición original, ya que se aprecian recortes, sobre todo en las dovelas centrales, que indican un probable desmonte y reconstrucción para adaptar sus dimensiones.

En Soto de Bureba la iglesia, de notable porte aunque dañada por un incendio en los años 80, conserva en bastante buen estado una portada levemente apuntada (aquí sí que lo debió de ser desde el principio) de cuatro arquivoltas esculpidas con temas muy diversos de las que la que nos interesa aquí es la interior, con decoración similar a la de Miñón en un total de 11 medallones.

Soto de Bureba. Arquivoltas de la portada

Es precisamente esta arquivolta la única que muestra signos, bastante obvios, de reformas, ya que ha sido convertida en un arco rebajado aprovechando, por suerte, gran parte de las piezas originales colocadas ahora en dos filas. Los temas de los medallones son los mismos que en Miñón, además de una figura humana y decoración geométrica. la talla aquí es más redondeada, menos plana, lo que se hace patente en la serpiente que ocupa tres de ellos.

Soto de Bureba. Medallones. Serpiente

Soto de Bureba. Medallones

En cuanto a la portada de Almendres, es la única que conserva todo el conjunto sin modificaciones. Es también la única de medio punto, aunque la de Miñón, antes de ser modificada, quizá también lo fuera.

Por la decoración de las demás arquivoltas, por cierto muy variada e interesante, las dos últimas portadas, las de Soto de Bureba y Almendres, se pueden relacionar con otras como las de Bercedo y Vallejo de Mena. Pero de esto ya se hablará más adelante.

TOBES Y RAHEDO

Situado a una veintena de kilómetros al norte de la capital burgalesa, este pueblo - que no son dos, aunque lo parezca por el nombre, sino uno; aunque en épocas pasadas sí debieron de ser dos núcleos separados - se presenta a los ojos del espectador, según se acerca por la carretera de acceso, rodeado de un impresionante paisaje arcilloso.

Vista desde la carretera de acceso

Pero lo que llama la atención de este pueblo es la iglesia. No es mucho lo que hay, tan sólo una nave de dimensiones no muy grandes, sin que se conserve el ábside; pero es bastante interesante.

Fachada sur

Las fachadas, tanto al interior como al exterior, llevan contrafuertes que se unen por arcos en su parte superior, lo que sustituye a la típica cornisa de canecillos, en un caso único en la provincia.

La decoración escultórica es escasa, de baja calidad (aunque es curiosa la talla de los capiteles de las ventanas), arcaizante y mal conservada. Se centra en los capiteles de la portada y ventanas y en los canecillos del tejaroz de la portada. Los ábacos y las cornisas son abilletados. La portada, aunque sencilla, tiene una cierta elegancia por la combinación de baquetones y columnas.

Ventana de la fachada sur. Detalle

Hay dos explicaciones principales del inusual aspecto de este templo. Según la primera, se trataría de una construcción bastante arcaica. esto vendría avalado por la tosca talla de los capiteles, por el empleo de ajedrezados y por los arcos que remiten a modelos arcaicos; uno de los pocos ejemplos de templos que utilizan arcos similares (aunque la similitud es remota) es San Pedro de Siresa (imagen de Antonio García Omedes).

Según la segunda interpretación, el templo se habría construído sin los contrafuertes que lo caracterizan y con cubierta de madera. En una fase posterior se habría procedido al abovedamiento de la nave, lo que habría exigido el refuerzo de los muros con contrafuertes y arcos. De acuerdo con esta teoría, el templo no sería necesariamente de tanta antigüedad. Un argumento a favor es el que las ventanas de la nave no estén centradas en los arcos.

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ARCOS POLILOBULADOS (I)

En la definición del estilo románico se suele decir que “emplea el arco de medio punto”. Como se sabe a poco que se haya profundizado en el tema, esto solo es verdad a medias: en los edificios tardíos, el arco apuntado es empleado tanto o más que aquel.

Pero, además de estos dos, en el Románico se emplean otros tipos más curiosos de arcos. Quizá los más llamativos de estos sean los arcos polilobulados.

Dentro de éstos hay dos tipos principales: aquellos que se forman por superposición de arquillos de medio punto o de herradura a un arco principal, adquiriendo el conjunto forma de arco; y los formados por escalonamiento de fragmentos de arco, con lo que el conjunto toma forma triangular. Aquí se va a hablar de estos últimos.

Estos arcos, en la mayoría de los casos, son de inspiración posiblemente musulmana. La mayor parte de ellos no pueden ser considerados arcos en el sentido estricto de la palabra, ya que no están formados por dovelas. Son, en todo caso, falsos arcos, puesto que se construyen por aproximación de hiladas, rematándose estas en piezas similares a canecillos, que conforman los lóbulos, y cerrando el conjunto un arquillo de medio punto.

Esto se aprecia muy claramente en las dos espectaculares ventanas absidales del templo de Navas de Bureba, formadas cada una por dos arquivoltas construídas de esta forma. La arquivolta interior es en los dos casos trilobulada, y la exterior es de cinco lóbulos, en la ventana sur, y de siete, en la oeste.

Navas de Bureba. Ventana oeste del ábside

Navas de Bureba. Ventana sur (detalle)

En el interior del ábside de la iglesia riojana de Valgañón las ventanas están formadas de la misma manera; son tres, de una arquivolta y pentalobuladas. Al exterior son trilobuladas y similares en cuanto a su hechura, aunque el guardapolvo de medio punto que las rodea las aproxima estilísticamente algo más al gótico que a lo arabizante.

Valgañón. Ventana absidal (exterior)

Donde sí que está clara esta proximidad, si no entrada plena, en el gótico es en la portada del monasterio del siglo XIII de Bujedo de Juarros. Aquí la construcción sí que es de dovelas, es decir, se trata auténticamente de un arco. El aspecto gótico, apenas atenuado por las columnas de las jambas, se refleja en la cuidada talla de los baquetones, en el guardapolvo rematado en cabecillas y, sobre todo, en el marcado apuntamiento.

Bujedo de Juarros. Portada

Finalmente, este tipo de arcos, en miniatura, aparece también enmarcando apostolarios como los palentinos de Carrión de los Condes y Moarves de Ojeda.

VILLAMAYOR DE LOS MONTES

El monasterio de monjas cistercienses de Santa María la Real de Villamayor de los Montes se encuentra en el sur de Burgos, a no mucha distancia de Lerma.


Fundado en el primer tercio del siglo XIII como casa dependiente del poderoso monasterio de Las Huelgas, conserva de esta época parte de su iglesia y el claustro. La primera es gótica, de elegantes líneas y austera; destaca en ella una talla románico-gótica de Dios Padre.
El claustro, sin llegar a la calidad de los de Silos y Las Huelgas, es sobrio pero muy elegante.

Sus dimensiones son considerables (18 x 20 arcadas) y tiene algunas relaciones con los de Las Huelgas y San Andrés de Arroyo, aunque su decoración es más austera, más acorde al espíritu del Císter. Los capiteles, de sencilla talla vegetal, son de escaso interés.
Es interesante el pavimento de empedrado del siglo XV, que representa escenas de caza, motivos geométricos y las armas de los fundadores.

Villamayor de los Montes es, en definitiva, un monasterio agradable, sencillo, bello y apartado del turismo, lo que hace más agradable su visita.

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EL MUSEO DE BURGOS EN 1935

En 1935 se publicó el “Catálogo del Museo Arqueológico Provincial de Burgos. Por Matías Martínez Burgos, doctor en Letras, jefe del Museo“, que es posiblemente el más completo publicado hasta la fecha (en la actualidad sólo está disponible una guía breve). Entre otras cosas contiene una descripción de los diversos objetos románicos que poseía el Museo, todos los cuales se conservan en la actualidad.

Esta guía destaca por el gran número de láminas (60) y por lo completo de algunas descripciones, como la del Frontal de Silos que transcribo.

Núm. 190

Retablo formado por chapas de cobre dorado, con relieves y esmaltes, representando a Cristo Majestad y a sus Apóstoles, entre adornos de tipo bizantino y con chalones de cristal de roca en alvéolos adecuados.-Siglo XII

Dim.=2′30 x 0′70.-Santo Domingo de Silos

El retablo de Silos, que otros llaman frontal, representa a Cristo Majestad en medio de sus Apóstoles, que están de pie, y aun en marcha como corresponde a su misión.

Se compone hoy de un tablero de madera de nogal de 2′34 x 0′85 x0′03 y de 91 piezas de cobre con diferentes formas y medidas. El tablero se apoya en arcos de medio punto que bordean su parte inferior, y las piezas de cobre se distribuyen en él de la siguiente manera:

1 central elíptica para Cristo Majestad; dim. 0′42 x 0′26 x 0′005.

12 rectangulares, redondeadas por la parte superior, para los doce Apóstoles; dim. 0′40 x 0′15 x 0′005.

4 triangulares, de triángulo rectángulo, ligeramente cóncava la hipotenusa, para el tetramorfos; dim. 0′22 x 0′14 x 0′005.

13 rectangulares pequeñas para las cenefas superior e inferior; dim. 0′075 x 0′05 x 0′005.

Estas treinta piezas están todas doradas y esmaltadas; la de Cristo y las de los Apóstoles tienen además bandas buriladas.

17 cabezas para Cristo Majestad, los Apóstoles y el tetramorfos. Estas cabezas son fundidas y buriladas y se sujetan con remaches a las placas.

4 columnas y dos medias columnas completas, con basa y capitel, más otra sin capitel y otra sin basa, y una basa suelta; dim. de las columnas completas = ca. 0′35 x 0′03.

9 baquetones en arco cobijando las placas de los Apóstoles; dim. 0′16 x 0′3.

Las columnas y los baquetones están repujados, dorados y cincelados.

6 placas rectangulares delgadas, bordeado en doble arco gemelo uno de sus lados, para sobremontar de dos en dos los arcos y las láminas de los Apóstoles; dim.=ca. 0′32 x 0′16. Estas placas están doradas y repujadas, figurando edículos, cuyos vanos están cincelados.

11 rectangulares con marcos abiertos en ellas para las esmaltadas de la cenefa y para los chatones; dim.=10 de ellas ca. 0′36 x 0′002 y una 0′12 x 0′002 Estas son buriladas y doradas.

3 placas elípticas, flexionados sus bordes en ángulo recto, que rodean la amígdala de Cristo majestad; dim.= 0′25 de cuerda x 0′03 de ancho.

2 fragmentos de bandas semicirculares para bordear el contorno de los arcos inferiores del tablero.

Estas y las tres anteriores son buriladas y doradas.

2 tiras de cenefa lateral pintadas y buriladas de follaje serpeante; dim.=la derecha, 0′598 x 0′53; la izquierda, 0′588 x 0′415.

2 láminas triangulares de lados curvilíneos, ajedrezadas en negro y dorado, para cubrir las enjutas de los arcos del tablero; dim. =0′16 x 0′11.

Este retablo, tal como hoy está, no parece ser del todo el primitivo, porque las cenefas laterales del primitivo quizá fuesen, como son hoy la de arriba y la de abajo, placas rectangulares buriladas y doradas, sirviendo de marco a otras de esmalte y a chatones. Lo hacen sospechar así tres datos: 1.º Que una de las placas esmaltadas de la cenefa superior no está hoy en su verdadera situación, apoyándose en uno de sus lados mayores; pues debiera estar sobre uno de los menores, para que el ave esmaltada se viese de pie; lo cual sucedería si estuviese acomodada en la cenefa lateral.

2.º Que las tiras pintadas de la actual cenefa lateral han sido ajustadas allí, recortándolas según las exigencias del tablero y de las columnas del apostolado contiguas a ellas; y

3.º Que el mismo tablero está aserrado irregularmente por los costados.

Quizá no sea mera curiosidad, sino que ayude en su día para estudiar la oriundez de esta pieza capital de esmalte, conocer algunos pormenores que no han podido salir a la luz hasta hoy. Las placas de los Apóstoles llevan al dorso, en pintura blanca y en cifra romana de la época del retablo, un número que se corresponde con otro igual del tablero, sin duda para guiar en su colocación. Las placas correspondientes al tetramorfos y a sus cajas del tablero, en lugar de número tienen una letra que pudiera ser sigla y designar acaso el nombre del animal simbólico de cada evangelista, o del evangelista mismo. Así, en el ángulo superior derecho, mirando de frente, es decir, debajo del águila, hay una O; en el izquierdo, debajo del ángel, una A; en el inferior derecho, debajo del toro, una I (pudiera ser l minúscula, pero las otras tres letras son mayúsculas); y en el izquierdo, debajo del león, una M. La segunda plaquita esmaltada de la cenefa superior, contando de derecha a izquierda, al mirar el retablo de frente, lleva perfectamente burilada un ave que parece un pato, quizá como marca de operario. La número X, que ocupa el cuarto lugar a la izquierda del Salvador, lleva también burilada la cabeza y el arranque del cuello de un águila. La número VII, primera de la izquierda del Salvador, tiene el siguiente enigma: ABXEDTA. ; las dos últimas letras y el punto final están perfectamente incisas a buril y son capitales románicas bien hechas, las anteriores van invertidas, están mal hechas y tan ligeramente rayadas, como a punzón, que no impresionan placa fotográfica. en la basa suelta sin columna hay esbozo de otra cabeza de águila parecida a la de la placa número X. En otras piezas se ve, siempre al dorso como en las placas anteriores, una línea bien burilada en zig-zag, ya suelta, ya formando ángulo recto, ya tres lados de un rectángulo. En la plaquita del tetramorfos correspondiente al león hay otras dos marcas rayadas como a punzón, de forma extraña.

Para rastrear el destino de este objeto y por él su verdadera denominación, no estará de más aobservar que algunos de los arcos inferiores del tablero están no sólo ahumados, sino quemados, como si debajo de ellos hubieran ardido las velas del altar; cosa imposible siendo frontal o antependio.

De la técnica de este retablo han juzgado con vario criterio DOM ROULIN, L’ancien trésor de l’abbaye de Silos; ENRIQUE LEGUÍA, Esmaltes españoles; HUICI y JUARISTI, El retablo de San Miguel in Excelsis, y otros. LÁMINAS XXXIV a XLII

ROSETONES EN ZAMORA

Los rosetones son uno de los elementos más típicos del arte gótico. Sin embargo, también en el Románico se pueden encontrar rosetones, aunque son menos abundantes.

De hecho, son tan escasos que en todo el Románico burgalés solamente hay uno que pueda ser considerado plenamente como tal (aparte de algunos óculos de pequeñas dimensiones más o menos desarrollados como los de Soto de Bureba o Escóbados de Abajo). Se trata del que se encuentra en el pórtico del Monasterio de las Huelgas, y es de muy bella hechura.

Monasterio de las Huelgas. Rosetón del pórtico
En cambio, en la provincia de Zamora los rosetones son mucho más abundantes y variados. Entre los más impresionantes, aunque su ejecución deja algo que desear, se encuentra el del hastial norte de la Colegiata de Toro.

Colegiata de Toro. Rosetón del hastial norte
La misma colegiata posee un rosetón en el hastial sur y otro sobre el arco triunfal.

Colegiata de Toro. Rosetón del hastial sur
En la capital provincial hay dos tipos de rosetones que se repiten en varios puntos de las iglesias de San Juan de Puerta Nueva y de Santiago del Burgo. El primero es octogonal con columnillas, parecido al del hastial sur de Toro; aunque más pequeño y de talla más elaborada; el otro tipo, de menor tamaño, es hexagonal.

San Juan de Puerta Nueva. Rosetón de la fachada sur
San Juan de Puerta Nueva. Rosetón de la fachada norte
También en Zamora, en la iglesia de la Magdalena, hay otro ejemplo, que por tamaño es casi un óculo; pero que está trabajado con la delicadeza de un rosetón.

Santa María Magdalena. Rosetón de la fachada sur

Todos estos rosetones se encuentran en iglesias tardías, en las que el gótico no está ya lejano; pero siguen siendo, como de hecho las iglesias (salvo Las Huelgas) en las que están, de sensibilidad plenamente románica.

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La iglesia de este pueblo burgalés, vista desde una cierta distancia, aparenta no ser sino una más de las muchas pequeñas iglesias románicas que pueblan el territorio burgalés y, en general, todo el norte y el centro de la Península; y, más aún, una en lamentables condiciones.

Vista general

Si bien las condiciones de conservación no son, en efecto, exactamente ideales (aprovecho aquí para denunciar la triste situación de esta y de muchas otras pequeñas iglesias de pueblo, románicas o no; algunas organizaciones han catalogado alrededor de 60 solo en la provincia de Burgos y solo románicas), hay una serie de aspectos de este templo que lo hacen merecedor de una visita.

La cornisa del ábside es inusualmente rica en ornamento. Los canecillos son toscos pero variados, destacando algunos con forma casi cúbica. Entre ellos se sitúan metopas decoradas, cosa conocida en otros templos (como San Pedro de Tejada); pero las de aquí adquieren un aspecto completamente diferente al estar resaltadas sobre la pared del ábside. Se decoran con motivos geométricos o vegetales tallados a bisel.

Ábside. Cornisa

Los capiteles son de talla sencilla. Algunos, con dos hileras de hojas, recuerdan a los capiteles corintios o a sus imitaciones visigodas. En cambio, otros, con hojas en las esquinas separadas por elementos verticales, recuerdan vagamente a algunos característicos de San Pedro de Arlanza.

Capitel (tipo pseudocorintio)
Capitel (“tipo Arlanza”)

Los canecillos de la nave son de talla más cuidada que los del ábside; en cambio, sus metopas, aunque resaltadas de la misma forma que en éste, son lisas.

Canecillo de la nave

Todo en este templo, sobre todo en su ábside, denota, aparentemente, anterioridad a la mayoría de los templos de la provincia, convirtiéndole seguramente en uno de los más antiguos. El pequeño módulo de los sillares con que está edificado también contribuye a esta impresión.

En este mismo pueblo se encuentra una bonita fuente de capilla de tradición romana, aunque esto no significa que lo sea necesariamente.

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LA JERUSALÉN CELESTE

San Agustín, en su libro La ciudad de Dios, plantea la oposición entre la ciudad divina, la nueva Jerusalén, y la ciudad terrenal, Babilonia.

Los escultores románicos emplean el pretexto de la representación de la Jerusalén celeste para decorar sus obras con elegantes motivos arquitectónicos que les dan, a mi parecer, un toque de originalidad y diferencia.

Estos motivos aparecen a menudo coronando las hileras de arquillos que enmarcan un apostolario. Tenemos muestra de esto en el Frontal de Silos, en los magníficos frisos de las iglesias palentinas de Santiago de Carrión de los Condes y de Moarves de Ojeda; y en sepulcros como el de San Juan de Ortega (imagen de Paco Torralba).

Frontal de Silos. Detalle (Imagen del catálogo del Museo de Burgos de 1935)

Carrión de Los Condes. Friso de Santiago. Vista parcial

Cortesía de Javier Pereda

Moarves. Friso. Vista parcial

En otros sepulcros, como el llamado de la infanta Leonor en el Monasterio de las Huelgas, la distribución es la misma pero los arquillos enmarcan a los espectadores de la ascensión del alma del difunto a los cielos. En un sepulcro más tardío del mismo monasterio, el de don Nuño, los personajes están sustituidos por escudos, anunciando la llegada del Gótico.

Monasterio de Las Huelgas. Sepulcro de doña Leonor

Otra forma en que se representa en los sepulcros la Jerusalén celeste es coronando los baldaquinos que los cubren. Se encuentra esto en el magnífico sepulcro de la iglesia de la Magdalena de Zamora (imagen de Antonio García Omedes) y, ya en incipiente estilo gótico, en el del pórtico de las Huelgas.

Sepulcro del pórtico (Monasterio de las Huelgas)

Mención aparte merecen tres representaciones que destacan por lo inusual de su situación. La primera ocupa la superficie completa de la pila bautismal de Redecilla del Camino (imagen en Pueblos España - foto 2), que presenta así el aspecto de una gran fortaleza torreada y repleta de ventanales.

La segunda, en las enjutas de una ventana del pórtico de Rebolledo de la Torre (imagen de Antonio García Omedes), se encuentra asociada a una escena del Pecado Original.

Y la tercera y, para mi gusto, más curiosa, es la que corona varios de los pilares centrales de las crujías del claustro de las Huelgas; destacando aquel en el que, unida a los capiteles adosados al pilar, forma un friso que lo rodea por completo:

Monasterio de Las Huelgas. Pilar de las Claustrillas

Hay que entender que la interpretación de todas estas obras no es en ningún caso indiscutible, y que es posible incluso que algunos motivos sean puramente ornamentales; pero es probable que, en general, sí que fuera la mencionada la intención de los autores.En cualquier caso, son representaciones que, al margen de su significado religioso, poseen una gran belleza y elegancia.

MOZÁRABE EN MANSILLA DE BURGOS

Al pasar por el pueblo de Mansilla de Burgos, a apenas quince kilómetros al norte de la capital provincial, me llamó la atención un arco de herradura claramente visible en la entrada de su iglesia.

Un examen más detallado indica, y la consulta de la Enciclopedia del Románico de Castilla y León apoya, que se trata de una obra mozárabe, cuyo origen es totalmente desconocido; no descartándose su desmonte y reubicación en su situación actual.

Su emplazamiento en la actual iglesia es especialmente curioso, ya que se encuentra cerrando el pórtico de acceso, de construcción moderna, y formando parte de un muro de mayores dimensiones que el resto de los de dicho pórtico, de modo que se ve desde lejos que “no encaja” con el resto de la construcción.

En esta misma iglesia se conserva un pequeño y sencillo ábside románico que, con sus arquillos lombardos apuntados, recuerda a las iglesias de la escuela de la catedral de Zamora.

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EN LOS CONFINES DE LA BUREBA

En los límites occidentales de la comarca burgalesa de la Bureba, ya cerca del páramo de Masa, se encuentran los pueblos de Quintanarruz, Abajas y Castil de Lences.

Sus iglesias, sobre todo las de los dos últimos, comparten una serie de características comunes. Una de ellas son las portadas anchas, de abundantes arquivoltas con decoración geométrica o lisas. La portada de Abajas, que es por otra parte de excelente calidad, no sigue este estilo y la abordaremos en otro momento.

Portada. Quintanarruz
Portada. Castil de Lences

Los tímpanos en las ventanas están decorados con motivos geométricos muy elaborados como rosetas (Quintanarruz), mallas de rombos (Abajas) y huecos semicirculares que recuerdan a las urnas cinerarias romanas y que sugieren una ventana ajimezada que, sin embargo, no existe ni aparenta haber existido (Abajas, Castil de Lences).

Roseta. Quintanarruz

Malla de rombos. Abajas

 

Huecos semicirculares. Abajas

 

En Abajas y Castil de Lences los canecillos llaman la atención por su delgadez. Suelen ser lisos o decorados con figuras sencillas y elegantes volutas.

Canecillos del presbiterio. Castil de Lences

 

Los capiteles del ábside de Castil de Lences son de excelente calidad, mostrando aves afrontadas de una gran elegancia. Recuerdan, salvando las distancias, a algunos del claustro de Moissac (imagen de Carmen Baena Yerón en http://www.arquivoltas.com/22-Francia/22-Moissac09.htm).

Capitel del ábside. Castil de Lences

ROMÁNICO EN ALEMANIA

A pesar de que el Románico se suele asociar más con Francia, en Alemania también hay un románico muy interesante y abundante en grandes iglesias, aunque muchas de ellas son, al menos en parte, reconstrucciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

El románico alemán, conocido también como Románico Otoniano, recuerda en muchos casos al románico lombardo avanzado (del estilo de la Seo de Urgel), con abundancia de lesenas y arquillos lombardos y con galerías de arcos en los ábsides; pero con una predominancia mucho más marcada de la verticalidad, acentuada por las numerosas torres con chapiteles. Un ejemplo tardío de esto es la Catedral de Bonn (Bonner Münster; primera imagen), posterior, pero similar en algunos aspectos, a las más conocidas de Spira y Worms.

Por otra parte, el Paradiesportal (Pórtico del Paraíso o de la Gloria) de la catedral de Münster (segunda imagen), aunque es gótico en parte, es una obra maestra de la escultura románica a la altura de muchas de las grandes portadas tardías españolas. La fotografía es una vista parcial en la que se puede ver claramente que los apóstoles de la izquierda son románicos mientras que los de la derecha son góticos.

Una característica típica de las iglesias alemanas es el Westwerk (crucero occidental), cuyo origen está en el prerrománico otoniano, y que es visible en esta otra imagen de la catedral de Münster (tercera imagen. Aunque se aprecien reformas góticas en los hastiales, los dos cruceros son de estilo románico).

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MUSEO DE BURGOS

Ahora que sí funcionan las imágenes, aquí está la primera entrada (con contenido).

El Museo de Burgos tiene una colección de Románico bastante pequeña pero muy interesante.

Como muestra, el frontal de la urna de Santo Domingo de Silos, que justifica la visita por sí solo:

La Virgen de las Batallas de San Pedro de Arlanza que se dice perteneció a Fernán González (ya se sabe que, en estas leyendas que se refieren a hace casi un milenio, ¿qué más dan 300 años arriba o abajo?):
Una arqueta (moz)árabe (?) de marfil que, aunque sólo es románica por accidente (un par de placas están sustituidas por esmaltes románicos), tampoco está nada mal: Que las disfrutéis

veganosfrescasviandaviandasdelantaldelantalesmamifero insectos
anfibiosaracnidosvoladorasfelinosacuaticosperrunos reptar
cazadoressalvajesmanadasmanadasafariszoologicosselvas
selvaticoanimalitosanimalitoanimalico

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